La Web 3.0 es un concepto para una nueva versión de internet construida sobre blockchain, que incorpora economías basadas en tokens y enfoques de descentralización. La idea formulada en 2014 ganó impulso el año pasado entre entusiastas de las criptomonedas y creadores. La Web 3.0 es, en esencia, un método mediante el cual las personas pueden interactuar y comerciar entre sí sin necesidad de confianza, usando tecnología blockchain.
La Web 3.0 seguirá atrayendo interés debido al auge de las criptomonedas y los activos basados en blockchain, como los NFT y otros. Esos activos digitales se están abriendo camino en la cultura popular, ya sea en forma de fan tokens, que comparten la propiedad de la influencia digital sobre equipos deportivos, u otros activos que permiten el acceso anticipado a la música lanzada por bandas, por ejemplo. Los fan tokens son un buen ejemplo de la monetización que podría convertirse en el futuro gracias a la Web 3.0: le ofrecen a los seguidores de clubes deportivos la oportunidad de tener influencia a través de un token, además de beneficiarse de contenido exclusivo y cosas por el estilo. El arte es otra área donde los activos digitales han transformado el mercado; el artista Beeple vendió su obra (un archivo jpeg de un collage digital con 5000 imágenes diarias hechas a lo largo de 13 años desde el 1 de mayo de 2007) como un NFT por más de 69 millones de dólares a comienzos de 2021, a pesar de que no había una pieza física que colgar en la pared del comprador. En cambio, la blockchain certificaba la propiedad, y si bien ese no fue el primer ejemplo de una transacción así, las cifras asombrosas involucradas hicieron que el tema ganara mucha más visibilidad. Estos son ejemplos del mundo real de activos respaldados por blockchain que impactan a la gente común; mientras eso sucede, una forma más justa de gestionar la creación de contenido siempre resultará atractiva.
La verdadera diferencia llegará para los creadores de contenido de todos los días que buscan ganarse la vida en línea. La Web 3.0 revolucionará sus opciones de monetización y ayudará a poner el poder de los activos digitales en manos de quienes más lo merecen: los creadores.
Diferencia entre Web 1.0, Web 2.0 y Web 3.0
Para desglosarlo: si buscás una página web de hace más de 10 o 15 años, probablemente encuentres una versión bastante simple y básica de esa página; los sitios de noticias anteriores a 2010 suelen tener ese aspecto. Eso es un reflejo de la Web 1.0. La Web 2.0 es el internet tal como lo conocemos hoy: totalmente interactivo, potenciado por la facilidad de la conectividad social y el contenido generado por los usuarios. La Web 3.0 es la idea detrás de la siguiente fase de la evolución de internet: construida sobre los conceptos de descentralización, mayor utilidad para el usuario y apertura.

¿Por qué importa la Web 3.0?
En esencia, la Web 3.0, o web3 como a veces se estiliza, podría verse como la respuesta al abuso de poder dentro de la Web 2.0. Tiene la descentralización en su núcleo, quitándoles el control a las grandes empresas tecnológicas y devolviéndoles la posesión de los datos a los usuarios finales. Por ejemplo, los NFT ofrecen posibilidades para las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO, por sus siglas en inglés), con modelos de propiedad construidos por la comunidad. No tienen una estructura jerárquica, y cada miembro tiene la oportunidad de proponer ideas y dar forma a las políticas. La infraestructura tecnológica para hacer esto realidad ya existe: la blockchain verá el amanecer de un nuevo internet basado en la equidad.
La monetización de datos ya no sería algo que se pudiera explotar fácilmente, lo que significaría una pérdida de ingresos para muchos, así que no esperes que algunas empresas reciban la Web 3.0 sin pelear.
La blockchain es un método mucho más seguro de comerciar y hacer negocios, ya que se apoya en un registro digital infalible que no se puede manipular. Es un sistema para registrar información de una manera que hace difícil o imposible cambiarla, hackearla o engañar al sistema. Además, es rápido y sencillo; las transacciones no tienen un intermediario, como un banco o una entidad de pagos, que se lleve su parte. Por lo tanto, un creador puede venderle su producto a alguien y recibir el monto de inmediato, en una transacción libre del riesgo de fraude. Una ventaja para los compradores, aunque no para la banca tradicional, es que esas transacciones son directas y en gran medida anónimas. Sumas enormes de dinero pueden cambiar de manos, en forma de criptomonedas, en un entorno completamente seguro y anónimo.
La Web 3.0 para artistas
Para entender cómo funcionará la Web 3.0 para los creadores, es importante remitirse al editor ejecutivo fundador de la revista Wired, Kevin Kelly. Kelly también es autor y fue consultor en la película de Hollywood Minority Report, de Steven Spielberg, y en su excelente ensayo sobre monetización, 1000 True Fans, describe su visión del futuro que habilitará la Web 3.0. Su hipótesis es que internet le permitirá a la gente ganarse bien la vida, digamos 100 mil euros al año, con solo tener 1000 fans verdaderos dispuestos a invertir hasta 100 euros al año. Eso ya es posible hoy, a través de plataformas como Patreon, pero estas se quedan con una parte de las ganancias. En la Web 3.0, el proveedor de contenido podría tratar directamente con su base de usuarios a través de tokens, de la misma manera en que los clubes de fútbol lo hacen con los fan tokens mencionados antes. Ese token también podría aumentar de valor, lo que lo convertiría en un mejor modelo de monetización a largo plazo que un sistema de mecenazgo, donde el 'fan' simplemente pone dinero sin ver retornos potenciales.
Por supuesto, los beneficios a largo plazo para los artistas son innumerables e incluyen la posibilidad de llegar al público adecuado, autenticidad y una condición más protegida para su obra digital, además de regalías por reventa. Obviamente, hay algunos aspectos por resolver, como que otras personas pongan a la venta el arte de alguien más como si fuera propio, pero esos problemas son menores en comparación con el valor general que podría ofrecer el ecosistema de la Web 3.0. Esto eventualmente hará que el arte sea más democrático y llevará a que más personas puedan vivir de su creatividad.
Escrito por J Alderson

