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La estilización artística como forma de expresar una idea

Escrito por Sketchar7 min de lectura

¿Qué pasaría si, al hacer arte, te alejaras de la imagen natural, alterando líneas, formas, colores y rasgos?

La estilización creativa en las artes visuales implica la visión del autor y la reinvención artística de los fenómenos u objetos de la realidad que nos rodea y, como resultado, una nueva forma de mostrarlos. El método requiere separar de la imagen todo lo superfluo, todo lo menor que interfiere con una percepción visual clara, para revelar la esencia de los objetos representados, llamar la atención sobre su naturaleza o estética antes oculta, y provocar la correspondiente intensidad emocional. La estilización, en cierto sentido, hace que el motivo artístico sea más comprensible para el espectador, razón por la cual hoy se usa ampliamente en el diseño gráfico y el diseño de interiores.

La Gran Enciclopedia Soviética de 1979 explicó perfectamente la estilización como “la generalización decorativa de figuras y objetos mediante diversas técnicas convencionales, incluida la simplificación de la línea, la forma y las relaciones de espacio y color”.

Ahora quizás quieras conocer los detalles básicos de esta práctica y cómo dominarla.

Tipos de estilización y qué le aporta a la obra

La estilización puede ser intencional, si exploras un objeto, por ejemplo, con la ayuda de bocetos previos, y a partir de la información recopilada construyes una imagen que enfatiza sus rasgos característicos. También puede ser intuitiva, si produces accidentalmente una silueta que tiene rasgos reconocibles o incluso exagerados de su prototipo. Así es como suelen representar el mundo los niños. Son capaces de simplificar cualquier objeto complejo: todos conocemos ese muñeco de palitos dibujado con líneas cortas e irregulares.

Sin importar si esta técnica se aplica sobre un boceto preparado con antelación o se realiza directamente de cierta manera, la obra final suele tener un aspecto conciso, geométrico, excéntrico, colorido y sensorial.

Los métodos más comunes de estilización artística:
• planitud (falta de profundidad tridimensional),
• formas simplificadas,
• proporciones antinaturales de los elementos distintivos,
• mayor o menor variación de detalles,
• colores y texturas de un vigor irreal.

Como se mencionó antes, el objetivo de la estilización creativa es inventar una imagen fresca con mayor expresividad y decoratividad, por encima de la naturaleza, por encima de los objetos reales que nos rodean, a veces perdiendo por completo su parecido con el original. Pero incluso cuando la estilización adopta una forma mimética, es decir, cuando imita deliberadamente el estilo de un autor, género, movimiento, época o cultura en particular, no debería ser una copia directa. Al recrear un estilo u otro, es importante esforzarse por aportar tu individualidad y contexto a la obra, por ejemplo, con una nueva historia, una nueva visión del color o una solución compositiva general distinta. Es el grado de novedad artística el que, por lo general, determina en gran medida el valor de una obra estilizada.

De izquierda a derecha: un ejemplo de cerámica peruana antigua; Henri Matisse | “Chat aux Poissons Rouges”; Pablo Picasso | “Jarra y frutero”; Gustav Klimt | “El árbol de la vida III”; Keith Haring | “Estatua de la Libertad” (imágenes vía principlearttalk.com)

Los orígenes de la estilización artística se remontan a las pinturas rupestres antiguas y a la Edad Media, por ejemplo, en forma de siluetas de santos deliberadamente alargadas. Como método artístico, la estilización alcanzó niveles muy altos en los ornamentos asirio-babilónicos, persas, del antiguo Egipto y de la antigua Grecia, en los que, junto con líneas y patrones geométricos, a menudo aparecían flora y fauna, tanto reales como ficticias, y figuras humanas representadas con gran habilidad y gusto. Con el tiempo, el objetivo de muchos artistas se convirtió en una mayor mímesis (la idea de que la creación artística debía corresponder al mundo físico, entendido como modelo de belleza, verdad y bondad), y un realismo cada vez mayor comenzó a reemplazar la estilización en el arte (desde el Renacimiento hasta el siglo XIX). Cuando, en el siglo XIX, el impresionismo se alejó de las tradiciones académicas y volvió a poner el foco en la experimentación con el color y la luz, despertó un renovado interés por la estilización deliberada y por el uso de la representación de objetos reconocibles como plataforma desde la cual también disfrutar del color, la línea y la forma.

Cómo empezar con la estilización artística

La práctica de la estilización es fácil y desafiante a la vez. Necesitas relajarte y olvidar todas las reglas y principios del arte, aunque conociéndolos con claridad. La cuestión es que una comprensión precisa de aquello que estás dejando de lado te da libertad y no te delata como aficionado.

De ahí que, si quieres destacar en la estilización, debas tener habilidades fundamentales de dibujo y pintura, lo que significa que debes conocer las leyes de la armonía y de la representación del entorno en el que vivimos. Te recomendamos explorar y trabajar distintos géneros, desde la naturaleza muerta hasta el retrato, sin limitarte a uno solo. La diversidad te ayuda a descubrir qué es lo más cercano a ti y, si es necesario, profundizar en un área determinada. La estilización, a su vez, es el camino hacia la pintura decorativa, la vanguardia y el abstraccionismo, que dependen en gran medida de los principios básicos de la composición, el estilo de línea, la dinámica y la estática.

Pero vayamos al grano. Para transformar una imagen realista en un objeto expresivo y emotivo, concéntrate primero en lo más importante de ella, en lo que la distingue de las demás. Observa la naturaleza de su forma, dejando de lado todos los detalles superfluos. Luego, usando únicamente puntos, líneas y manchas, dibuja tu obra. Activar tu pensamiento asociativo y recuperar la experiencia almacenada en tu memoria eliminará la duplicación exacta. Una vez que obtengas un contorno determinado, trabájalo hasta llegar a la forma y el color final, que, por cierto, se pueden aplicar de manera local y contrastante, e incluso en tonos poco usuales para el objeto. También puedes agregar elementos decorativos si consideras que ahora hacen falta. Al hacerlo, tu imagen final debería seguir evocando al prototipo elegido originalmente. Para principiantes, es mejor aprender este arte creando los bocetos más simples de plantas o animales.

Estilizar imágenes de personas

Hay varias formas de darle a una persona un aspecto estilizado. La ilustración de moda es uno de los ejemplos más llamativos. Al bocetar sus ideas, los diseñadores suelen recurrir a aumentar la estatura del modelo y a distorsionar las proporciones de su cuerpo: cintura extremadamente estrecha, cuello y extremidades alargados. Mediante esta técnica, se puede poner énfasis en los rasgos individuales de una persona en particular.

De izquierda a derecha: bocetos de moda de Elie Saab (para Elie Saab), Karl Lagerfeld (para Fendi), Hubert de Givenchy (para Givenchy) (imágenes vía shilpaahuja.com)

Otro ejemplo conocido son las caricaturas y los grotescos. La persona en estas imágenes sigue siendo completamente reconocible, aunque puede tener rasgos faciales desproporcionados: una boca o nariz inusualmente grande, ojos y pestañas agrandados. Los profesionales logran transmitir el carácter y capturar los rasgos únicos con tanta precisión que no hace falta mucho para identificar de quién se trata. Estas técnicas se usan a menudo en la animación, combinadas con soluciones de color audaces.

Retratos caricaturescos de John Kascht (imagen vía johnkascht.com)

A través de la estilización, el artista crea su propio mundo de fantasía, en el que todo tiene su propio prototipo en el entorno natural.

Bocetos de retratos estilizados de Andrey Adno hechos en Sketchar

La capacidad de transmitir un mensaje visualmente, sin quedarse atrapado en la reproducción documental de la realidad y usando la simplificación, proviene de la experiencia acumulada y la práctica constante. En Sketchar, sabemos lo importante que es ayudar a quienes están comenzando su camino artístico o simplemente quieren ahorrar tiempo. La función AI Portraits es nuestra manera de mostrar cómo trabajar la estilización con la ayuda de redes neuronales. Al usar esta herramienta creativa, puedes unir ambos mundos en segundos: transformar fotos de retratos tuyos o de otras personas en distintos tipos de ilustraciones (con efectos de cómic, dibujo animado, anime o pincel), tal como lo harían artistas reales. Esto ofrece una mirada diferente sobre el objeto proveniente del entorno natural —una persona— para prestar atención a ciertos detalles que normalmente pueden no parecer expresivos o significativos, entrenando así tu ojo para recrearlos de nuevo, pero por tu cuenta, en forma de un símbolo artístico.

Estiliza fotos con la ayuda de tu smartphone y expande tu imaginación a través de la tecnología. Al mismo tiempo, recuerda desarrollar tu intuición artística cultivando buenos hábitos de dibujo, para que todos los fundamentos se conviertan en tu segunda naturaleza y te lleven por nuevos caminos creativos.

Ilustraciones creadas a partir de la foto con la herramienta AI Portraits de Sketchar


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La portada del artículo utiliza una obra de Vadim Sloof hecha en Sketchar.

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